De repente tengo flashes de cuando era chica...por ejemplo: los fines de semana en la casa de Sierra de los Padres, los miles de perros que encontrábamos, llevábamos, alimentábamos y después jamás se iban. Los pastelitos que hacía la mamá de la tía Moni. Las milanesas que mamá preparaba para llevar a la playa. Las galletitas de avena que hacía Guagua, la abuela de Milena nuestra amiga. El espiral en el piso bien cerquita de la silla que ponía en un rincón del patio mi tía Rosita cada tarde de verano. Las remojadas en la pelopincho cuando volvíamos de la playa. Los "canamenos nena vaquita" que pedía mi hermana Luz en el kiosko de golosinas. El día que papá trajo unos gansos a casa con el fin de llevarlos a la casa de las Sierras y cada vez que cruzábamos el patio nos atacaban. Las vacaciones en familia. El vittel toné de mi abuela. La ensalada rusa de mamá y la tía. Las paellas de papá. Los atracones de melón con mi abuelo. La tarta de ricota de mi tío....y asi miles de recuerdos hermosos....
Pero el otro día me acordaba de una persona que pasó por casa en muchísimas oportunidades. Una persona calladita y buena onda que, los adultos adoraban y los niños padecíamos: el señor Godoy.
Godoy era el enfermero del barrio. No hubo culo en todo Caisamar, barrio Constitución y alrededores que no haya sido visto por el señor Godoy.
Era bajito, de piel aceitunada y rulos que fueron pasando del negro al blanco casi sin darnos cuenta. Siempre calladito, siempre respetuoso, siempre con esa mirada sonriente. Los lentes chiquitos en la puntita de una nariz chiquita. Creo que nunca le vi cambiar el traje marrón y su maletincito de cuero. A cualquier hora que uno lo necesitara, el señor Godoy venía.
Con el tiempo empezó a venir con el hijo. Era una versión potenciada de su papá. Toda la altura que el señor Godoy no tenía, la tenía el hijo.
El otro día pensaba en el señor Godoy. Porque si bien de chica no me gustaba verlo por lo que representaba, hoy lo recuerdo con mucho cariño.
Que loco que de repente la gente asi desaparezca de la vida de uno, no?
Bueno, yo de él no me olvido....un beso señor Godoy!!!!